La participación de la mujer en los Ferrocarriles Nacionales de México durante las primeras décadas del siglo XX. Un acercamiento desde las fuentes documentales del CEDIF. (Resumen)
Por Isabel Bonilla
La historia de la mayoría de las mujeres
está oculta por el silencio
o por adornos que equivalen al silencio.
Virginia Woolf
En agosto de 1931, la revista Ferronales, publicó A las damas ferrocarrileras[1] en la que informó a los lectores sobre la intención de “dar a la publicidad datos e informes relativos a las honorables y simpáticas damas que prestan sus servicios en estos ferrocarriles”, y tres meses después publicó otra nota en dónde dio a conocer que la señorita Margarita Talbott Stevens, editora del magazine del Baltimore a Ohio quería resaltar el trabajo de la mujer ferrocarrilera mexicana. Así nació la idea de convocar al personal de Ferrocarriles Nacionales de México (fnm) para participar enviando información que pudiera ser utilidad, previa autorización de las mujeres rieleras, como contenido de la nueva sección “El Feminismo Ferrocarrilero”. De esa fecha hasta mayo de 1937, se publicaron 41 biografías de mujeres ferrocarrileras mexicanas en su mayoría, taquígrafas y enfermeras.
Por ese tiempo se llevaron a cabo congresos y reuniones entre las distintas asociaciones gremiales que representaban a los hombres del riel que facilitaron la creación del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana, en enero de 1933 y la publicación de normativas en apoyo a los trabajadores. En paralelo, se realizaron diversos congresos de mujeres, nacionales y extranjeros, que derivaron en una mayor presencia de la mujer en las actividades políticas, económicas y sociales. En ese contexto, los Nacionales de México facilitaron la contratación de mujeres en los diversos departamentos que tenía la empresa; les dieron un espacio y voz.
Este ensayo tiene el propósito acercar a los investigadores a las diversas fuentes documentales que existen, en el Centro de Documentación e Investigación Ferroviarias, relacionadas con el trabajo de las mujeres en fnm, durante las primeras décadas del siglo XX. Cabe decir que para su elaboración se revisaron las nóminas de septiembre de 1927 y noviembre de 1932 correspondientes a Oficinas generales de Nacionales de México y la Revista Ferronales de junio de 1930 a diciembre de 1937, además de bibliografía relacionada con el tema.

“El Feminismo Ferrocarrilero” o un simple término institucionalizado
En agosto de 1931, se publicó en la revista Ferronales, una nota de la redacción titulada A las damas ferrocarrileras en la que se informaba a los lectores sobre la intención de “dar a la publicidad datos e informes relativos a las honorables y simpáticas damas que prestan sus servicios en estos ferrocarriles”, y tres meses después se publicó otra nota con el título Baltimore & Ohio, en el que se daba a conocer que esa compañía ferrocarrilera establecida en los Estados Unidos, editaría un magazine y que era del interés de su editora asociada, la señorita Margarita Talbott Stevens, resaltar el trabajo de la mujer ferrocarrilera mexicana. Así nació la idea de convocar al personal de Ferrocarriles Nacionales de México para participar enviando información que pudiera ser utilidad, previa autorización de las mujeres rieleras, como contenido de la nueva sección “El Feminismo Ferrocarrilero”.
La sección fue diseñada para acoger información biográfica e imágenes de las mujeres que trabajaban en las distintas áreas de los Nacionales. La primera vez que se publicó fue en febrero de 1932 y en ella sólo se incluyó la imagen de ocho taquígrafas que prestaban sus servicios en las Oficinas de Colonia y Departamento de Express. Fue hasta julio de ese mismo año que apareció en la sección el nombre de María del Carmen González, telegrafista en la Estación Hipólito, Coah., quien había ingresado en octubre de 1921, en la División Monterrey al Golfo.
De febrero de 1932 a mayo de 1937 se recibieron 41 biografías e imágenes de mujeres trabajadoras, de ellas seis ingresaron a la empresa en 1916: Amanda Monsalve, María Débora Orozco y Ana María Lamicq, taquimecanógrafas; María Gaitán y Raquel Riquelme, mecanógrafa y Elena Isunza taquígrafa; una en 1917, María de la Luz Salcedo, enfermera; cuatro en 1918: Elena López Herfter, secretaria, Elena Padilla Graves, estenógrafa, Julia Gómez Anaya, taquígrafa, Ana María Salcedo, enfermera; una en 1920, Consuelo Jáuregui, taquígrafa, sólo por mencionar a las que registraron mayor tiempo de antigüedad.
Es importante destacar que la mayoría de las biografías que se recibieron fueron de mujeres cuyo centro de trabajo se localizó, principalmente, en la Ciudad de México y Saltillo, con 30 y 9 biografías, respectivamente. Por eso no es extraño que en marzo de 1933, los editores de la revista, dada la poca respuesta del personal del gremio, publicaron la nota El Feminismo ferrocarrilero, en el que reiteraban su invitación a que enviarán fotografías de las señoritas empleadas en FNM al tiempo que hacían un reconocimiento al señor Vicente Flores A., del Departamento Mecánico en Saltillo, Coah, por su colaboración que a la letra decía “Uno de los más activos y empeñosos corresponsales de esta revista, y de lo que se habrán dado cuenta nuestros lectores y compañeros dada la frecuencia con que se publican las fotografías de las señoritas de los departamentos de estos ferrocarriles en esa región”.
[1] Revista Ferronales, t. 2, No. 8, agosto de 1931, p. 7
* Artículo Publicado por Mirada Ferroviaria Revista Digital, versión digital completa disponible en:

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