El gobierno capitalino apoyará renovación del Museo de los Ferrocarrileros: Clara Brugada

 Por Omar González Morales

El luchador social Salvador Zarco el sábado pasado, durante la conmemoración del 20 aniversario del Museo de los Ferrocarrileros.
Foto tomada de la cuenta de X de Alan García Fernández


En el contexto de la celebración de los 20 años del Museo de los Ferrocarrileros, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, dijo a La Jornada que su administración “arreglará el recinto, que está muy mal”, y reiteró su apoyo a Salvador Zarco, director del centro cultural, reconocido como figura fundamental en la preservación del legado de los rieleros.

El anuncio se dio en una ceremonia que no sólo conmemoró dos décadas del recinto dedicado a preservar la historia de los trabajadores del riel, sino que también reafirmó su vigencia en un momento en que los proyectos ferroviarios han regresado al centro de la agenda nacional.

Celebrada el 2 de mayo, la conmemoración congregó a figuras emblemáticas del movimiento ferrocarrilero, como Aureliano Medrano García, quien recibió un reconocimiento.

El acto tuvo como eje el homenaje a Salvador Zarco, por casi 60 años dedicados a los ferrocarriles y por su trayectoria en defensa y continuidad de los valores del ex líder sindical Demetrio Vallejo. Su historia está marcada por la represión: fue encarcelado durante tres años en Lecumberri por su participación en las protestas estudiantiles de 1968.

 

La Comunidad Cultural del Museo de los Ferrocarrileros; Libro Club Teodoro Larrey, Red Vecinal de Narración Oral y Sala de Lectura Demetrio Vallejo le otorgaron un reconocimiento al Maestro Zarco que constó de un cuadro al óleo de un ferrocarril en marcha.

 

Durante el homenaje, Teresa Márquez leyó una reflexión sobre la importancia de la historia ferrocarrilera en México y, con ello, la historia de don Salvador y de la lucha sindical: “honrar a Vallejo no es nostalgia; es garantizar que la democracia llegue a los mundos del trabajo. Reconocer a Zarco no es cortesía; es blindar espacios que sostienen la memoria frente a la lógica del desmantelamiento”.

En su intervención, Luis Hernández Navarro, coordinador de Opinión en La Jornada, destacó a Zarco como promotor del sindicalismo independiente en el gremio ferrocarrilero, en fábricas, círculos de lectura y cineclubes, así como un actor de resistencia frente a la privatización del sistema ferroviario.

Subrayó, además, su labor en la preservación de la memoria histórica y la cultura de los rieleros y del patrimonio industrial, que dio lugar al museo.

Como acto de memoria colectiva, el programa cultural incluyó la participación del músico Guillermo Briseño y una orquesta de guitarras, mientras el narrador oral Sergio Caballero entrelazó un mosaico de historias ligadas a las vías del tren.

Sergio Caballero narrando "La voz del centurión" cuento de Jesús Torbado, escritor español ganador del XIII Premio de Narraciones Breves "Antonio Machado" 1989 otorgado por la Fundación de los Ferrocarriles Españoles. Dicho premio tiene por objetivo principal fomentar la creación literaria inspirada en el mundo ferroviario.

 

En el recinto, integrantes del Libro Club Teodoro Larrey presentaron una exposición.

Uno de los momentos más emotivos del programa fue cuando Aurelio Medrano cantó Máquina 501, corrido mexicano que inmortaliza a Jesús García Corona, quien dio su vida el 7 de noviembre de 1907 al alejar un tren cargado de dinamita incendiada para salvar al pueblo de Nacozari, Sonora.

Una lucha constante

En entrevista con La Jornada, el 3 de febrero pasado, Zarco definió el sentido del recinto: “este museo refrenda la memoria de los trabajadores del ferrocarril y, si bien podemos hablar de las máquinas, éstas son sólo una parte de la forma de vida de quienes durante días y noches, en viajes interminables, se encargaron de trasladar personas, historias, mercancías y objetos por todo el país”.

Para Zarco, la lucha por recuperar esa memoria sigue. En el contexto del impulso actual de los proyectos ferroviarios, insistió en la necesidad de reconocer su dimensión histórica: “no se puede pensar México sin sus trenes, su pueblo, ni la lucha que éste ha hecho”.

Exposición de La Comunidad Cultural del Museo de los Ferrocarrileros; Libro Club Teodoro Larrey, Red Vecinal de Narración Oral - Guardianes del Patrimonio y Sala de Lectura Demetrio Vallejo. La exposición ideada y guiada por Omar González Morales es una linea del tiempo de anécdotas acontecidas en el Museo de los Ferrocarrileros. Creación literaria detonada por fotografías y la convicción de resguardar la memoria del recinto.

 

Tras el anuncio del gobierno capitalino de restaurar el museo, ubicado en lo que fue la gran estación de ferrocarril La Villa –una de las principales entradas a la urbe más importante de México–, la comunidad del riel y los vecinos esperan el desarrollo de un proyecto para el centro cultural, el cual incluye un mercado cercano.

En este acto participaron el director y el director editorial del Fondo de Cultura Económica, Paco Ignacio Taibo II y Francisco Pérez Arce; la coordinadora de la Brigada para Leer en Libertad, Paloma Saiz; la directora del Museo Nacional de los Ferrocarriles, Teresa Márquez, la directora de Patrimonio, Mariana Gómez Godoy, y en representación de Clara Brugada, Tomás Pliego, titular de la Secretaría de Participación y Atención Ciudadana.

 

Parte de la comunidad cultural del Museo de los Ferrocarrileros. Personas unidas por el gusto por leer, la historia ferrocarrilera, el arte de narrar oralmente y con tantas anécdotas en común que han formado un grupo sólido de agentes culturales en la zona de la Villa. al centro, vestida de blanco, Hena Carolina Velázquez Vargas, narradora oral de familia ferrocarrilera que ha amalgamado la acción comunitaria al rededor del Museo de los Ferrocarrileros.


** Nota publicada originalmente en La Jornada|Cultura el 04 de mayo de 2026. Versiones digitales disponibles en: 

Issuu Reader | La Jornada-Cultura No. 15017 | Lunes 04 de mayo de 2026

La Jornada - "El gobierno capitalino apoyará renovación del Museo de los Ferrocarrileros: Clara Brugada" 

Drive Libro Club Teodoro Larrey | La Jornada 04-Mayo-26 | Ejemplar Completo en PDF 

Drive Libro Club Teodoro Larrey | Páginas 21 en PDF 

 

 

De Vallejo a Zarco: la defensa de la memoria ferrocarrilera**

Teresa Márquez Martínez*

Salvador Zarco Flores, activista y líder ferrocarrilero.


La defensa de la memoria ferrocarrilera no es sólo un acto cultural: es una política pública reconocida en el programa “100 pasos para la Transformación”. En el eje Diversidad y Patrimonio Cultural, específicamente en Grandeza Cultural de México, se estableció el compromiso de impulsar la recuperación de la memoria ferrocarrilera a través de su patrimonio histórico. 


Esta acción se conecta con y reivindica la lucha de dos personajes emblemáticos del gremio: Demetrio Vallejo, de cuyo fallecimiento se cumplieron 40 años en 2025, y Salvador Zarco, quien este mayo celebra 20 años al frente del proyecto más importante para la reivindicación y defensa de esa memoria: el Museo de los Ferrocarrileros. 


Vallejo no fue únicamente el líder de las huelgas de 1958–1959; fue el símbolo de una ética obrera que comprendió que la democracia sindical implicaba la defensa del patrimonio de los trabajadores. Luchó con denuedo por mejores condiciones materiales para las familias ferrocarrileras, por vivienda digna y por la preservación de la historia del gremio en tiempos en que el autoritarismo buscaba hacer tabla rasa de la cultura ferrocarrilera. Como escribió Arnoldo Martínez Verdugo, nada se interpuso para que dedicara su vida al bienestar de la clase trabajadora. Ese legado no cabe en una simple placa: es un principio cultural que debe guiar la política pública. 


Décadas después, Salvador Zarco prolongó esa ética en otro terreno: la memoria. Ferrocarrilero desde 1974 y militante del movimiento vallejista, Zarco enfrentó la agresión neoliberal que privatizó los ferrocarriles y arrasó con empleos y relatos de vida. Cuando la estación La Villa en la Ciudad de México estuvo en riesgo, la defendió con la misma convicción que Vallejo reivindicó la democracia sindical. De esa lucha nació el Museo de los Ferrocarrileros, inaugurado el 1º de mayo de 2006, concebido no como un museo de máquinas, sino de personas: “Lo más relevante de rescatar de la historia del ferrocarril es la memoria de quienes lo hicieron funcionar”. 


El inicio fue modesto: sin un solo clavo de vía, la inauguración se realizó con una exposición prestada por el Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos y la locomotora 601. Desde entonces, el museo ha integrado una colección propia, y hoy exhibe piezas emblemáticas: tres locomotoras históricas –la NdeT-507 del Ferrocarril Nacional de Tehuantepec, la FCI-67 del Ferrocarril Interoceánico y la Davenport de vapor sin fuego 013 de Pemex–; además del cabús FCM-717 del Ferrocarril Mexicano. Este rescate del equipo rodante, junto con objetos y documentos, convierte al museo en un referente nacional para la preservación del patrimonio industrial y social del gremio ferrocarrilero. 

En estos 20 años, el museo ha montado exposiciones sobre el quehacer ferroviario (La tronca), la electrificación (La catenaria), los trenes de pasajeros (¡Vámonoooos!), y la vida cotidiana en estaciones y talleres. Ha recuperado imágenes y piezas con el apoyo del Centro Nacional para la Preservación del Patrimonio Cultural Ferrocarrilero y ha abierto sus puertas a colectivos culturales, trabajadores jubilados y vecinos, convirtiéndose en una de las contadas ofertas culturales al norte de la Ciudad de México. Cada muestra es una lección de historia social y una afirmación política: la memoria obrera no se negocia. Como señaló Zarco en la revista Mirada Ferroviaria, “lo que buscamos es dignificar el trabajo ferroviario y acreditar que quienes lo menosprecian son ignorantes”. 


Teresa Márquez  Martínez y Salvador Zarco Flores durante el evento homenaje a Zarco en el Museo de los Ferrocarriles Mexicanos en Puebla, en Agosto de 2024.

En la coyuntura en la cual nos encontramos, la recuperación de la memoria ferrocarrilera se abre como una oportunidad histórica. El compromiso está en el papel, pero debe traducirse en acciones claras y estrategias sostenidas. La historia de los trabajadores y del trabajo no puede seguir marcada por el olvido heredado del periodo neoliberal. Revertirlo exige una política cultural que asuma la responsabilidad institucional y social de preservar y difundir el patrimonio ferrocarrilero como bien cultural de todos. El vigésimo aniversario del Museo de los Ferrocarrileros demuestra que sí es posible construir y preservar espacios que dignifiquen la memoria obrera. Fortalecer y replicar este modelo es la oportunidad para que la democracia se instale también en los mundos del trabajo. 

Honrar a Vallejo no es nostalgia; es garantizar que la democracia llegue a los mundos del trabajo. Reconocer a Zarco no es cortesía; es blindar espacios que sostienen la memoria frente a la lógica del desmantelamiento. Si hemos aprendido algo del desastre neoliberal, debemos demostrarlo con hechos: rescatar el patrimonio ferrocarrilero como bien público y poner la cultura al servicio de la justicia social. El tren de la memoria no espera: o lo abordamos ahora o lo perdemos para siempre. 

Demetrio Vallejo Martínez fue un activista y luchador social mexicano. Impulsado por el Partido Comunista Mexicano, ​ por Valentín Campa y por el Partido Obrero Campesino Mexicano.



* Directora del Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos ubicado en Puebla.

** Nota publicada originalmente en La Jornada|Cultura el 04 de mayo de 2026. Versiones digitales disponibles en: 

Issuu Reader | La Jornada-Cultura No. 15015 | Sábado 02 de mayo de 2026

La Jornada - "De Vallejo a Zarco: la defensa de la memoria ferrocarrilera" 

Drive Libro Club Teodoro Larrey | La Jornada 02-Mayo-26 | Ejemplar Completo en PDF 

Drive Libro Club Teodoro Larrey | La Jornada 02-Mayo-26 | Página 11 en PDF 

 

"El Museo de los Ferrocarrileros evoca una época en la que el país se medía en rieles”

Por Omar González Morales

El Museo de los Ferrocarrileros se ubica en la antigua estación de ferrocarril La Villa. Foto Yazmín Ortega (imagen que aparece en la publicación original).


El ferrocarril tiene un peso histórico para México. “Representa el pasado revolucionario y la migración del campo a las ciudades. Es el recuerdo de una época en la que el país se medía en rieles y durmientes”, dijo a La Jornada Salvador Zarco, ex líder sindical de los trabajadores del sector y director fundador del Museo de los Ferrocarrileros, durante un recorrido que ofreció a La Jornada por el recinto, que el primero de mayo cumplirá 20 años.
Ese edificio es el guardián de la memoria de esa época. Ubicado en las cercanías de la Basílica de Guadalupe, es un punto fundamental para los vecinos de la zona, que consideran a este centro cultural símbolo de identidad local.

En su vigésimo aniversario, el museo será renovado, a eso se han comprometido las autoridades de la alcaldía Gustavo A. Madero, así como representantes de dependencias del Gobierno de la Ciudad de México.

Zarco ha dedicado más de 60 años de su vida a estos “gigantes de acero”. Permaneció preso en Lecumberri durante tres años por su participación en las protestas estudiantiles de 1968. Ahí convivió de cerca con otra figura histórica de la resistencia obrera: Demetrio Vallejo.

Lleno de energía, el ex ferrocarrilero afirmó que en el norte de la ciudad hace falta una zona que ofrezca a la población variedad de ofertas culturales: “los vecinos se han organizado y quieren apostar por un corredor. Afirman que el norte tiene carencias de actividades recreativas. Dicen que hace falta ver esta parte de la ciudad como algo más que la Basílica”.

Anteriormente, este edificio fue la gran estación de ferrocarril La Villa, una de las principales entradas a la capital del país. En el siglo XIX, los trenes fueron testigos de los rencuentros y despedidas de familias, de la llegada de pasajeros extranjeros; aquí llegó la primera locomotora que recorrió desde el puerto de Veracruz hasta la Ciudad de México. Es un lugar de recuerdos hoy devorado por el exacerbado crecimiento de la metrópoli.

En el siglo XIX esto fue la hacienda de Santa Anna Aragón. El edificio principal fue construido en 1907. Contaba con sala de espera, andén, bodegas, zonas de carga y oficina de telegrafista. En 1990, Ferrocarriles Mexicanos cerró la estación, y fue hasta 2006 que los trabajadores y el gobierno capitalino la rescataron.

Portada de La Jornada de Enmedio del Martes 3 de febrero de 2026.

Tres locomotoras de testigos

Desde que se ingresa, tras una reja blanca, se pueden ver tres enormes locomotoras aún sobre sus rieles, los cuales ahora están rodeados por concreto urbano. En sus bardas perimetrales hay murales que plasman historias de migración, viaje y lucha por la libertad. Los rostros resultan familiares: Ricardo Flores Magón, Pancho Villa, maíz, rieles y un águila son los protagonistas de estas paredes.

“El sitio es fundamental para los vecinos. Lo consideran parte de su vida, de su historia. Es la sede del club de lectura Theodoro Larrey, conformado por adultos y jóvenes, el cual está por cumplir 14 años. Además, es concurrido por gran cantidad de alumnos de la cercana Escuela de Iniciación Artística número 3 del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, ubicada en Santa Isabel Tola”, comentó Salvador Zarco.

Según el director del recinto, se presentarán tres libros para celebrar el 20 aniversario. El primero es una colección de cuentos e historias relacionadas con trenes y ferrocarriles. El segundo es una colaboración de textos que hicieron los escritores José Revueltas, Enrique González Rojo y Jaime Labastida sobre Demetrio Vallejo, y el tercero es una compilación de cuentos escritos por Salvador Zarco.

También se realizarán homenajes al periodista Miguel Ángel Granados Chapa, Sergio Ortiz Hernán, ex director del Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos, y a Salvador Zarco.

El museo está en un proceso de restructuración. Entre las propuestas realizadas está la integración de un consejo asesor conformado por el director del recinto, un representante de la Secretaría de Cultura local y federal, otro de la alcaldía, uno del Instituto Nacional de Antropología e Historia, y dos trabajadores jubilados del gremio ferrocarrilero que apoyen en la protección y mantenimiento de las máquinas.

Salvador Zarco Flores, Director del Museo de los Ferrocarrileros,
líder ferrocarrilero y activista por el legado ferrocarrilero en México.

El 28 de enero pasado se realizó una reunión entre autoridades de la Gustavo A. Madero, del gobierno capitalino y vecinos para determinar cómo se transformará este centro cultural. La zona que lo rodea es una de las más peligrosas de la alcaldía, con excedente de basura y es un punto de refugio para personas sin hogar; la falta de iluminación también es una situación que pone en riesgo a los vecinos.

Otra de las propuestas incluye un plan integral para crear el corredor cultural de La Villa. Se renovarán las partes externas del recinto, además de los murales y la museografía interior y exterior con miras de inaugurar en mayo próximo la exposición Nace un museo, que constará de imágenes históricas de los vecinos. También se modificarán aspectos arquitectónicos para hacer sitio a más actividades culturales.

“Esta calle, antes del museo, estaba casi abandonada. Cuando se inauguró, el maestro Zarco se reunió para apoyar a los vecinos y ayudó a mejorar la zona. Mientras, los gobiernos van y vienen, y los cambios quedan mayormente en promesas. Esperamos que en mayo, cuando se celebre el 20 aniversario, podamos tener un espacio renovado que haga honor a la gran historia de los transportes de México”, concluyeron los vecinos.

Captura del artículo original publicado en la sección de Cultura de La Jornada, publicada el 03 de febrero de 2026.

*Nota publicada originalmente en La Jornada|Cultura el 03 de febrero de 2026. Versiones digitales disponibles en: