Por Omar González Morales
Ese edificio es el guardián de la memoria de esa época. Ubicado en las cercanías de la Basílica de Guadalupe, es un punto fundamental para los vecinos de la zona, que consideran a este centro cultural símbolo de identidad local.
En su vigésimo aniversario, el museo será renovado, a eso se han comprometido las autoridades de la alcaldía Gustavo A. Madero, así como representantes de dependencias del Gobierno de la Ciudad de México.
Zarco ha dedicado más de 60 años de su vida a estos “gigantes de acero”. Permaneció preso en Lecumberri durante tres años por su participación en las protestas estudiantiles de 1968. Ahí convivió de cerca con otra figura histórica de la resistencia obrera: Demetrio Vallejo.
Lleno de energía, el ex ferrocarrilero afirmó que en el norte de la ciudad hace falta una zona que ofrezca a la población variedad de ofertas culturales: “los vecinos se han organizado y quieren apostar por un corredor. Afirman que el norte tiene carencias de actividades recreativas. Dicen que hace falta ver esta parte de la ciudad como algo más que la Basílica”.
Anteriormente, este edificio fue la gran estación de ferrocarril La Villa, una de las principales entradas a la capital del país. En el siglo XIX, los trenes fueron testigos de los rencuentros y despedidas de familias, de la llegada de pasajeros extranjeros; aquí llegó la primera locomotora que recorrió desde el puerto de Veracruz hasta la Ciudad de México. Es un lugar de recuerdos hoy devorado por el exacerbado crecimiento de la metrópoli.
En el siglo XIX esto fue la hacienda de Santa Anna Aragón. El edificio principal fue construido en 1907. Contaba con sala de espera, andén, bodegas, zonas de carga y oficina de telegrafista. En 1990, Ferrocarriles Mexicanos cerró la estación, y fue hasta 2006 que los trabajadores y el gobierno capitalino la rescataron.
Tres locomotoras de testigos
Desde que se ingresa, tras una reja blanca, se pueden ver tres enormes locomotoras aún sobre sus rieles, los cuales ahora están rodeados por concreto urbano. En sus bardas perimetrales hay murales que plasman historias de migración, viaje y lucha por la libertad. Los rostros resultan familiares: Ricardo Flores Magón, Pancho Villa, maíz, rieles y un águila son los protagonistas de estas paredes.
“El sitio es fundamental para los vecinos. Lo consideran parte de su vida, de su historia. Es la sede del club de lectura Theodoro Larrey, conformado por adultos y jóvenes, el cual está por cumplir 14 años. Además, es concurrido por gran cantidad de alumnos de la cercana Escuela de Iniciación Artística número 3 del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, ubicada en Santa Isabel Tola”, comentó Salvador Zarco.
Según el director del recinto, se presentarán tres libros para celebrar el 20 aniversario. El primero es una colección de cuentos e historias relacionadas con trenes y ferrocarriles. El segundo es una colaboración de textos que hicieron los escritores José Revueltas, Enrique González Rojo y Jaime Labastida sobre Demetrio Vallejo, y el tercero es una compilación de cuentos escritos por Salvador Zarco.
También se realizarán homenajes al periodista Miguel Ángel Granados Chapa, Sergio Ortiz Hernán, ex director del Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos, y a Salvador Zarco.
El museo está en un proceso de restructuración. Entre las propuestas realizadas está la integración de un consejo asesor conformado por el director del recinto, un representante de la Secretaría de Cultura local y federal, otro de la alcaldía, uno del Instituto Nacional de Antropología e Historia, y dos trabajadores jubilados del gremio ferrocarrilero que apoyen en la protección y mantenimiento de las máquinas.
El 28 de enero pasado se realizó una reunión entre autoridades de la Gustavo A. Madero, del gobierno capitalino y vecinos para determinar cómo se transformará este centro cultural. La zona que lo rodea es una de las más peligrosas de la alcaldía, con excedente de basura y es un punto de refugio para personas sin hogar; la falta de iluminación también es una situación que pone en riesgo a los vecinos.
Otra de las propuestas incluye un plan integral para crear el corredor cultural de La Villa. Se renovarán las partes externas del recinto, además de los murales y la museografía interior y exterior con miras de inaugurar en mayo próximo la exposición Nace un museo, que constará de imágenes históricas de los vecinos. También se modificarán aspectos arquitectónicos para hacer sitio a más actividades culturales.
“Esta calle, antes del museo, estaba casi abandonada. Cuando se inauguró, el maestro Zarco se reunió para apoyar a los vecinos y ayudó a mejorar la zona. Mientras, los gobiernos van y vienen, y los cambios quedan mayormente en promesas. Esperamos que en mayo, cuando se celebre el 20 aniversario, podamos tener un espacio renovado que haga honor a la gran historia de los transportes de México”, concluyeron los vecinos.
*Nota publicada originalmente en La Jornada|Cultura el 03 de febrero de 2026. Versiones digitales disponibles en:



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