Si bien su creador si era japonés, esta deliciosa botana fue creada en México por un inmigrante que vino a nuestro país en 1932, su nombre era Yoshihei Nakatani Moriguchi.
Yoshihei Nakatani nació en 1910 en Sumoto, Japón. Fue el cuarto de los seis hijos del matrimonio entre el comerciante Kihei Nakatani e Izo Moriguchi, la familia vivió en la pobreza, sus hermanos querían salir de la isla pero no sabían leer ni escribir. Nakatani percibía la desesperación y sufrimiento de sus padres por darles una vida mejor, de acuerdo con el capítulo Historias de vida en el siglo XX: La memoria de un migrante japonés en México de Emma Nakatani Sánchez publicado en Istor Revista de Historia Internacional Feminismos y movimientos de mujeres en la historia.
Fue en este ambiente de crisis económica y desempleo que Nakatani decidió migrar en 1932, después de ver un anuncio en el periódico de una empresa establecida en México que buscaba 13 trabajadores técnicos en la elaboración de botones de concha. Antes de esta noticia fue rechazado del servicio militar, que además de ser obligatorio se consideraba como un honor. Llegó al puerto de Manzanillo el 26 de noviembre de ese año y el negocio en el que trabajarían, El Botón Japonés, estaba ubicado en el Barrio de La Merced.
Conoció a Emma Ávila, vecina con la que inició una relación sentimental que rápidamente fue rechazada por la familia de ella, pues Nakatani era budista y ella católica.
Decidieron escapar para vivir juntos y ella quedó embarazada en 1934, el primer hijo de los 12 que tuvieron en el futuro, de los cuales sólo sobrevivieron seis.
Tras negociar con la familia, Nakatani aceptó bautizarse como católico y la pareja celebró la boda el 25 de mayo de 1935. El Botón Japonés cerró en 1942 debido a la aparición de los botones de plástico y la deportación de su jefe.
Enfrentados al desempleo, la pareja decidió iniciar un negocio de dulces inspirados en la infancia de Nakatani, donde fue aprendiz de dulcero y adquirió conocimientos en el área.
La primera botana que comenzaron a vender fue una fritura con sal llamada oranda, posteriormente cocinaron muéganos y decidido a seguir innovando, el señor Yoshihei Nakatani pensó en recrear una vieja receta japonesa llamada “mamekashi”, que consistía en cubrir semillas como frijoles, cacahuates y chícharos con una mezcla de harina de arroz y soya. Modificando un poco la receta original, los cacahuates fueron cubiertos por harina de trigo revuelta con soya en lugar de harina de arroz y se introdujeron a las tiendas de la zona, comenzando así la historia del una botana tradicional en nuestro país, apodada como “cacahuate japonés” por los clientes.
Empaquetados en bolsas de celofán con la imagen de una geisha, diseñada por una de sus hijas, surgió la marca de cacahuates Nipón, que desafortunadamente no fue registrada por su creador, por lo que comenzó a ser producida por otras empresas. El negocio Productos Nipón en honor a Japón, que prosperó y permitió a la familia comprar una casa en la colonia Balbuena en los sesentas.
Otra versión de la historia
El señor Nishikawa originario de Kumamoto, Japón, llegó a México, específicamente a Mexicali, Baja California, en 1928 buscando nuevos horizontes… y el amor. Así conoció a la señora Yonemoto, quien era originaria de Hiroshima, Japón, para finalmente contraer matrimonio con ella en 1930. Tuvieron 4 hijos: Sumiko, Fusako, Kimie y Yoshiaki.
Pues bueno, fue en tiempos de guerra, después del ataque a Pearl Harbor en 1941, cuando los integrantes de la comunidad japonesa que vivían en Mexicali y algunas ciudades cercanas a Estados Unidos tuvieron que trasladarse por seguridad como refugiados al terreno prestado por el señor Matsumoto en Zumpango, Estado de México. Así, la familia y el señor Nishikawa llegaron a Zumpango, en donde trabajó como jardinero para el señor Matsumoto hasta que concluyó la Segunda Guerra Mundial.
Pero había un problema: tiempos difíciles y falta de trabajo. Aunque no pasó mucho tiempo para que el señor Nishikawa decidiera establecer un negocio, sí, lo adivinaste: el negocio de los cacahuates. Esta versión de la historia cuenta que fue él quien innovó la receta de un amigo japonés quien vivía en Brasil. Hasta que finalmente en 1957 creó el cacahuate japonés estilo Nishikawa con una cobertura crujiente sabor a soya. Pero esta historia no se detiene aquí. Años más tarde conocería a “Jesús” quien regresó de Japón después de haber peleado como soldado militar en el país asíatico. Cuando Jesús llegó a México conoció a Fusako, su esposa, ¡y la hija del señor Nishikawa! Fue aquí cuando el negocio se quedó en familia. Sabías que… la versión oficial de esta marca de cacahuates señala que “Nishikawaes la primera empresa registrada oficialmente en México de cacahuate estilo japonés”.
Fuentes consultadas:
- Nakatani, E, (2022). Istor, revista de historia internacional. Feminismos y movimientos
de mujeres en la historia, AÑO XXII, NÚMERO 88, PRIMAVERA 2022. (Consulta en línea: Revista Istor
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