El Pocito

Por Dolores Pascacio
Integrante de la Red Vecinal de Narradoras y Narradores Orales Guardianes del Patrimonio de la zona de La Villa.

La Capilla del Pocito, ca. 1890, fotografía de Mediateca INAH.


Después do laborar 30 años en educación media, me jubile y tomo la decisión de inscribirme en el CECATI #12,  escuela de capacitación para el trabajo industrial donde tome clases de diseño de modas.

El linaje de modista lo heredé de mi madre, quien disfrutaba y aportaba a la economía familiar labrando las telas, es decir haciendo surcos en ellas, pasando con destreza la aguja y el hilo sobre un textil acompañado del sonido de chacachacachaca de la máquina de coser Singer y así poder entregar al cliente una prenda de vestir hecha a la medida para estrenarla el 8 de diciembre en la fiesta de la Virgen de la Conchita. 

Arte publicitario de la máquina de coser Singer, ca. 1930. La original es una placa metálica esmaltada y abovedada, valuada en 360 euros por la casa de subastas francesa Salorges Encheres. La imagen es del catálogo de dicha subastadora.


Ahora regresando al CECATI, les cuento que ahí conocí a muchas compañeras, algunas tenían el mismo interés que yo, confeccionar su propia ropa, pero otras tenían la intención de prepararse para buscar trabajo de costureras en la industria textil o para trabajar desde casa. 

Tere era mamá soltera, siempre alegre y graciosa, hacía broma de todo a pesar de que tenia que batallar mucho trabajando en una tienda de abarrotes para sacar adelante a su hijo de cinco años, a pesar de todo enfrentaba la vida con buena actitud. 

Una mañana la noté muy callada y nerviosa, al preguntarle de su preocupación, me contó que a su niño le había dado sarampión, que se apuraría para pasar a rezar a la Virgen del Pocito por la salud de su hijo, le dije que yo la acompañaría.

Y así conocí esa hermosa capilla barroca, que era la única circular del siglo XVII y se encuentra en el poniente de la Basílica de Guadalupe. Cuando entramos sentimos una energía bonita, de paz y confianza. Oramos un rato por la salud de su niño, y ya más tranquila, se despidió, agradeciendo mi compañía.


Fachada e interior de la Capilla del Pocito, ambas fotos aparecen em Mexicoenfotos.com, sin fecha.

Aproveché para salir un momento y compré un librito con la historia del lugar, este templo es maravilloso, en ese momento entendí porque tuve esa sensación bonita. Leyendo me enteré de la Virgen se le apareció a Juan Diego en ese lugar y posteriormente empezó a brotar agua milagrosa que sanaba las heridas de los indígenas y curaba a los enfermos. 

Pasaron varios días de no ver a Teresa y al fin regresó tan contenta como siempre y es que la Virgen de Guadalupe había escuchado los ruegos de Tere y su niño habla recuperado la salud.

Capilla del Pocito desde lo alto, imagen de La Ciudad de México en el Tiempo, sin fecha.


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