La permanencia es voluntaria

En la esquina de la carretera México-Laredo y el antiguo camino Azcapotzalco-Guadalupe, hoy Insurgentes y Montevideo, respectivamente, se abrieron las puertas de uno de los cines más lujosos de la época: Cine Lindavista.


El Cine Lindavista, inaugurado el 25 de diciembre de 1942.
La foto de la izquierda corresponde a 1944 ( Imagen: Ciudad de México en el Tiempo) 
La imagen de la derecha es un anuncio probablemente publicado en los periódicos de la época. Es interesante que aparece firmado por Theodore Gildred, el ingeniero civil estadounidense que hizo la planeación urbana de la colonia Lindavista y otros terrenos de la familia Oyamburu. 
(Se atribuye la imagen al usuario de Pinterest 
Salvador Ascencio Tapia)


En 1942, ante la floreciente colonia Lindavista con sus anchas calles y caserones estilo californiano, además de la cercanía de los Estudios Tepeyac, se encomendó al arquitecto norteamericano Charles Lee la construcción de un recinto a la altura de las grandes estrellas que ya vivían por el rumbo, como son María Félix, Roberto Cantoral, Pedro Infante o Ignacio López Tarso entre otros.

Simeon Charles Lee, Arquitecto estadounidense. 
(September 5, 1899, Chicago, Illinois – Enero 27, 1990, Los Angeles, California) 

Charles Lee ya tenía experiencia en el diseño de cines pues trabajo en Rapp & Rapp, una firma de arquitectura que se especializaba en construir palacios cinematográficos. Ese trabajo y con la influencia de sus profesores de arquitectura se sintió inclinado por articular el historicismo con la modernidad, por lo que sus diseños al estilo Art Decó imitaban las estéticas antiguas con funcionalidad moderna.

Así lo vemos no sólo en el Cine Lindavista sino en otros complejos diseñados por él, como el Cine Lido, hoy Centro Cultural Bella Época y el Cine Chapultepec (que tristemente sólo podemos conocer por fotografías pues en 1997 fue demolido y en su lugar se construyó La Torre Mayor) en la Ciudad de México o los grandes recintos; Tower Theatre en Los Ángeles, Fox Theater en Bakersfield, o el Hollywood Theater, también Los Ángeles.

En cuanto al Cine Lindavista puede notarse, en su nave central, el estilismo español colonial de Estados Unidos, conocido como Spanish Colonial Revival que se caracteriza por una estructura y ornamentación barroca, que asemejaban a los antiguos templos católicos del virreinato . A la entrada monumental del lugar, donde se localizaba la taquilla del cine, construyó una torre que simulaba un gran faro estilizado con líneas rectas y geometrías Art Decó.

Más adelante en los años setenta ese faro fue disfrazado de un castillo al estilo de Disney y el cine fue dedicado al proyectar sólo películas infantiles. Se decoró sus interiores con imágenes de esa casa productora y su público cambió completamente.

La torre del Cine Lindavista, antes y después de su transformación en cine infantil.
(Imágenes de Pinterest)

Fue cerrado en 1997 cayendo en el abandono hasta el 2002 cuando, siendo valuado en 90 millones de pesos, el gobierno federal cedió el inmueble al arzobispado de México para convertirlo en el Santuario de Juan Diego recientemente canonizado. Fue entonces que el famoso "Castillito de Lindavista" fue desmantelado.

Actualmente parte del recinto está dedicado a celebrar misas, alberga nichos mortuorios y oficinas; sin embargo la nave que antes proyectaba películas para los 450 asistentes, se encuentra a medio destruir, sin techo y con la fachada apuntalada.

Construcción del Cine Lindavista y panorámica del cine ya terminado. c.a. 1941-42.


Interior del Cine Lindavista y detalle de entrada. c.a. 1942.


El proyecto de crear una cubierta escalonada en espiral, que represente un caracol (atecocoli) 
que sube al cielo, así como formas con antiguos conceptos precuauhtémicos y un Centro de Atención Indígena, dedicado a la caridad, sigue sin ver la luz.

Por ahora sigue en el imaginario de los vecinos el gran castillo blanco-azul al que acudíamos a pasar un día en familia mientras disfrutábamos del séptimo arte en un lugar lleno de historia, donde la permanencia sigue siendo voluntaria.



Fuentes consultadas:


https://en.wikipedia.org/wiki/S._Charles_Lee

https://www.wikicity.com/Cine_Lindavista_(1942-2002)

https://www.eluniversal.com.mx/opinion/mochilazo-en-el-tiempo/mexico-el-segundo-pais-en-cines-con-ambiente/

https://www.chilango.com/agenda/otros/cine-lindavista-castillo-santuario-religioso/

https://revistas.javeriana.edu.co/files-articulos/APUNTES/32-1%20%282019-I%29/151558916007/

https://sandiegoairandspace.org/collection/item/theodore-gildred-sr.-collection


Salvador Zarco y el 68

 Por  Luis Hernández Navarro y Tatiana Coll*

Salvador Zarco no pudo llegar al mitin del 2 de octubre de 1968 en Tlaltelolco. Fue, recuerda con pesar, el único al que no asistió. Sin embargo, un día después lo detuvieron en la colonia Pro Hogar, en casa de Carlos Martín del Campo (https://bit.ly/3C3nQTp), integrante del Movimiento Marxista-Leninista Mexicano (Mamelucos). Estuvo preso hasta 1971.

Salvador Zarco Flores (fotografía de Diario Cambio 22)

Salvador estudiaba en Filosofía y Letras de la UNAM, y militaba en la Liga Comunista Espartaco (LCE), donde recibió el apodo de El Indio, porque su nombre de batalla era Jerónimo. Participaba activamente en el movimiento estudiantil, acompañaba la lucha ferrocarrilera y trabajaba como corrector de pruebas en el periódico El Día. Ese 2 de octubre, camino al diario, vio camiones de militares dirigirse a Tlatelolco. Buscó a algunos camaradas de la Liga y les pidió: Avisen que los soldados van para allá. Más tarde, a la redacción llegaban noticias que lo inquietaron mucho.

Esa noche, como no tenía dinero para tomar un taxi, durmió en la mesa de la sala de corrección. A la mañana siguiente, se levantó temprano y fue a buscar a algunos compañeros para saber cómo estaban. Al llegar a la casa que buscaba, se encontró a los policías con la portera. Se pasó de largo.

Después, buscó a otro compañero y regresó. Tocó y abrieron la cortina. En eso escuchó que cortaban cartucho. Adentro había un tipo con pistola. Varios agentes estaban en la azotea y otros en un carro. Al entrar, lo golpearon y se lo llevaron a otro lado.

Agentes del Servicio Secreto de Tlaxcoaque, policía infame e inconstitucional, lo desnudaron, le amarraron las manos a la espalda, lo tumbaron boca arriba en el piso, le dieron toques eléctricos en los testículos y lo golpearon mientras le preguntaban por la dinamita.

Sin título, fotografía por Manuel Carrillo, c.a. 1970

No sé nada, no sé nada, respondió. “Cuando la tortura iba en aumento –sigue su relato– , pensaba en Mao Tse Tung, en su figura. No se me ocurría otra cosa más que pensar en él. ¡Ay! ¡Ay!, gritaba exagerando el dolor. Y me seguían torturando, hasta que alguien ordenó: ¡déjenlo!

No sé cuánto tiempo estuve allá. Se pierde la noción del tiempo. Luego me pasaron a la [Dirección] Federal de Seguridad con Nazar Haro, donde me tuvieron como dos días. De allí me mandaron a la Procuraduría del DF, y me preguntaron por Marcelino Perelló.


¿Marcelino es tu pariente?, interrogó el policía.

Sí, es mi cuñado –respondí.

¿Dónde está?

No sé. ¿Qué voy a saber dónde está?


Finalmente, tomaron mi declaración y en la noche nos sacaron a Lecumberri. En el grupo iban un pastor, un obrero de Slim y unos estudiantes. Fuimos a la crujía H. Allí me llegaron las primeras noticias de lo sucedido en la Plaza de las Tres Culturas.

Después de casi dos años en la cárcel, en octubre de 1970, debió de realizarse la vista de la apelación al auto de formal prisión. Como los magistrados querían que se efectuara en privado, Salvador se negó. Escribió como documento de defensa un erudito memorial de agravios del México de abajo.

Con pluma apasionada, El Indio explicó cómo nuestra historia es producto de la lucha incansable del pueblo por liberase de la explotación y opresión secular, a la que lo han sometido oligarquías nacionales y extranjeras. El movimiento estudiantil-popular de 1968 surgió, según él, basado en esa miseria y opresión y forma parte de las luchas históricas por alcanzar su liberación económica y social.

En su Yo acuso, señaló: Las bayonetas del 2 de octubre en Tlaltelolco son una prolongación de las que asesinaron a Hidalgo en Acatita de Baján o masacraron al proletariado en Cananea y Río Blanco; de las que acribillaron al general Emiliano Zapata en Chinameca y a Rubén Jaramillo en Xochicalco.

La cárcel –explica Salvador– te da la dimensión de lo humano. Ahí estamos todos desnudos. Es el ser como es.” Ante el espejismo de salir de Lecumberri, en una carta del 11 de enero de 1971, escribió: La vida aquí es una lucha contra la muerte, contra la no-vida, por eso la libertad significa volver a nacer.

Como militante de la LCE, Jerónimo participaba en la seccional petrolera y luego en la ferrocarrilera, con los vallejistas. Al comenzar el movimiento de 1968, pensaba que éste no podía triunfar sin incorporar al pueblo. Era insuficiente la fuerza de los estudiantes para alcanzar sus demandas. De manera que dedicó muchos de sus esfuerzos a forjar la unidad obrero-estudiantil.

Héctor García. De la serie “Semana Ardiente”, protestas del movimiento vallejista (1958)

Inspirado en la Larga marcha de Mao para sobrevivir el día a día tras las rejas, escogió renacer proletarizándose. “La solidaridad obrera –explica– es una cosa de carne y hueso, no es un asunto que esté en las ideas o en libros. En el mundo obrero, hay hombres generosos hasta decir ¡basta! Dan su vida por una causa.”

Así que, al salir de prisión, Salvador fue a una asamblea en el auditorio Che Guevara, en la Facultad de Filosofía, a dar las gracias al movimiento y despedirse. No regresó más. Empezó otra vida. No sin dificultades, entró a trabajar a Ferrocarriles, primero en las cuadrillas y luego en talleres. Simultáneamente junto con su entonces esposa Mercedes, organizó grupos de lucha obrera independiente en unas 15 fábricas en la Ciudad de México, movimientos por los servicios urbanos en colonias como la Casas Alemán, círculos de lectura, cineclubes y guarderías. Fue una figura clave en la reorganización del Movimiento Sindical Ferrocarrilero, hasta que el sistema ferroviario fue privatizado. En agosto de 1977 fundó la Asociación Obrero-Cultural Lázaro Cárdenas y publicó varios números del periódico El Hijo del Trabajo.


En su texto de defensa en 1970, Zarco escribió: ¡No, nosotros no traicionaremos a nuestros hermanos los desheredados! Desde entonces, sin titubear, ha cumplido con su palabra. A sus 77 años, Salvador mantiene viva la llama libertaria de aquellas gestas. Su vocación por servir al pueblo y luchar por su emancipación sigue inquebrantable. En él, el espíritu sesentayochero está más vivo que nunca.


Twitter: @lhan55


* Columna de Opinión publicada en el periódico La Jornada el Martes 4 de octubre de 2022. Consultada en línea el 12 de mayo de 2025:

https://www.jornada.com.mx/2022/10/04/opinion/016a2pol


Corrido que pita y pita...

Hena Carolina Velázquez Vargas contando  "La Maquinita"
en la Feria del Libro Infantil y Juvenil número 41,
llevada a cabo en el Bosque de Chapultepec en 2023.
 

 

En los años setentas, Óscar Chávez popularizó el corrido "La Maquinita" que más que una melodía pegadiza del cancionero popular mexicano se transformó en un símbolo de la lucha ferrocarrilera y el ambiente social de aquellos años.

El canto se convirtió en la voz crítica de los movimientos sociales en busca de justicia ante el descontento hacia el gobierno. Desde el humor negro y la picardía mexicana, se da un mensaje de resiliencia ante una situación catastrófica como puede ser un choque de transportes.

A pesar de ser un corrido tan arraigado y representativo de la cultura mexicana fue escrito por el español Ángel Rabanal de la Escosura. Nacido en Gijón de Asturias en 1884, llegó a México en 1904. Escribió varios sainetes, leyendas e historias de las calles de México con el mismo humor que el corrido del que hablamos.

Por otro lado, fue Chucho Graña, actor, comediante y personalidad de la XEW, apodado "El hombre feliz", quien le puso la melodía ahora replicada por otros artistas.

Como suele ocurrir con las canciones que se vuelven populares ha transitado por adaptaciones, modificaciones, arreglos, o improvisaciones propias de su transmisión oral, pues el autor no llegó a hacer una publicación formal de la letra, siendo las versiones más conocidas las que cantan Óscar Chávez y Joan Manuel Serrat, así como la declamada por Ignacio López Tarso en 1971.

Desde la narración oral, Hena Carolina Velázquez Vargas tiene su propia propuesta que como la maquinita sigue pita, pita y contando...




Fuentes Consultadas:

https://sic.cultura.gob.mx/ficha.php?table=cineasta&table_id=1179

http://escritores.cinemexicano.unam.mx/biografias/R/RABANAL_de_la_escosura_angel/biografia.html

https://oem.com.mx/elsoldetlaxcala/tendencias/lo-sabias-oscar-chavez-menciono-a-apizaco-en-dos-de-sus-canciones-13526002?utm_source=chatgpt.com

https://www.youtube.com/watch?v=13LUd9EN4CA&t=20s

https://www.youtube.com/watch?v=gBsFBKBI3Fc


Danza de los Ferrocarrileros

La Danza de Ferrocarrileros es un baile folklórico mexicano que surgió en Aguascalientes como un homenaje al gremio ferrocarrilero y al progreso que trajeron a la región y al país. La coreografía imita el ritmo y los movimientos de los trabajadores del ferrocarril, especialmente el sonido de las locomotoras. La danza es interpretada por hombres que visten como los obreros de los inicios del siglo XX, con overol de mezclilla, gorra, playera blanca y paliacate rojo.  

Fotografía de un ferrocarrilero, insertada de Pinterest,
créditos de la foto a quien correspondan.

La Danza de Ferrocarrileros es un tributo a la resistencia y el esfuerzo de los ferrocarrileros, quienes impulsaron el desarrollo de México. Los movimientos de la danza imitan el ritmo de las locomotoras y el trabajo en las vías, creando una experiencia visual y auditiva que refleja la importancia del ferrocarril en la historia de México. 

La danza se caracteriza por su ritmo fuerte, paso decidido y coordinación impecable, que asemejan la marcha de un ferrocarril. Es una expresión artística que celebra la cultura y la historia del trabajo ferroviario en México. 

La música de la "Danza de Ferrocarrileros" fue creada por el maestro Ramón Benavides, con la colaboración del maestro Ladislao Juárez Ponce. La coreografía original  es del Mtro. José Luis Sustaita.


Danza de Ferrocarrileros, Baile Folclórico Creativo del Estado de Aguascalientes, Grupo Quetzalcóatl Pehuani


Fuentes consultadas:

- Viva Aguascalientes México : https://www.vivaaguascalientes.com/Atractivo/539

Grupo Quetzalcóatl Pehuani: https://www.facebook.com/quetzalcoatlpehuani/