Pueblo de Santa Isabel Tola

Te dejamos tres videos para ampliar la información sobre el territorio de Santa Isabel Tola. En los Recorridos de la Red de Narradoras y narradores orales Guardianes del Patrimonio estaremos haciendo un recorrido en próximas fechas por lo que tendremos información mas sustentada, por lo pronto aquí el contexto:

 

 
 
 

 
 Video de Amigos del Parque El Tepeyac y de Tola A.C., Dirección de Alejandra Villar
 
 
 
 
 El programa Paseos Históricos Ciudad de México te lleva por lugares llenos de historia y cultura de nuestra capital. En esta ocasión nos invitan a conocer Santa Isabel Tola sin salir de casa. Para ver episodios pasados visita la sección de Originales Cultura en www.capitalculturalennuestracasa.cdmx.gob.mx

 


El Acueducto de Guadalupe

 
Arcos del Acueducto de Guadalupe en la Zona de Santa Isabel Tola, alrededor de 1930. 

El Acueducto de Guadalupe es una de las obras hidráulicas más representativas del periodo virreinal en la zona norte de la actual Ciudad de México, vinculado directamente con el abastecimiento de agua hacia el santuario de la Villa de Guadalupe.

Origen y función

El acueducto fue construido con el objetivo de conducir agua potable desde manantiales ubicados en la zona de Tlalnepantla hacia la entonces Villa de Guadalupe. Su función principal era abastecer tanto al santuario religioso como a la población asentada en sus alrededores, lo que evidencia la importancia del sitio como centro de peregrinación desde la época colonial.

Contexto histórico

La obra se desarrolló durante el periodo virreinal, en un momento en el que el crecimiento urbano y la relevancia religiosa de la Villa de Guadalupe hacían necesario garantizar el suministro constante de agua. El acueducto responde a las políticas de infraestructura hidráulica impulsadas por las autoridades coloniales para mejorar las condiciones de vida y fortalecer los centros urbanos y religiosos.

 

 
Uno de los remates del Acueducto de Guadalupe, que tenía varios ramales. Este se encuentra en las orillas del hoy Parque Edén del Mestizaje. 

 

Características arquitectónicas

El acueducto se caracteriza por su sistema de arcos de mampostería, construido principalmente con piedra y materiales propios de la región. Su diseño refleja las técnicas de ingeniería hidráulica de la época, que combinaban conocimientos europeos con adaptaciones locales. Además, a lo largo de su estructura se integraban elementos funcionales como cajas de agua y sistemas de distribución.

Transformaciones y deterioro

Con el paso del tiempo, el acueducto sufrió modificaciones, daños y pérdida de varios de sus tramos, como consecuencia del crecimiento urbano, el abandono y los cambios en los sistemas de abastecimiento de agua. Muchas secciones desaparecieron o quedaron integradas dentro de la traza urbana moderna.

Valor patrimonial

El Acueducto de Guadalupe es considerado un bien de gran valor histórico, arquitectónico y cultural, ya que representa una muestra significativa de la infraestructura hidráulica novohispana. Además, forma parte del paisaje histórico de la zona y está estrechamente ligado a la historia del culto guadalupano.

Importancia actual

Hoy en día, los restos del acueducto constituyen un testimonio del desarrollo urbano y tecnológico de la época colonial. Su conservación permite comprender mejor la forma en que se organizaban los sistemas de abastecimiento de agua y la importancia de la Villa de Guadalupe como centro religioso y social.

Boletín de Monumentos Históricos número 53. 

Este es un resumen muy escueto del texto de Martha Elena Ortiz Sánchez; 
La construcción del acueducto que llevaría agua al poblado del Santuario de Nuestra Señora Santa María de Guadalupe en el siglo XVIII, Publicado en 2021 en el Boletín de Monumentos Históricos Núm. 53, páginas 87-107.

Versión en línea puede consultarse en:

- https://revistas.inah.gob.mx/index.php/boletinmonumentos 

 

 

Cumpliendo con lo prometido

Por Sergio Caballero

Integrante de la Red Vecinal de Narradoras y Narradores Orales Guardianes del Patrimonio de la zona de La Villa.

Quizá es una de las cosas que más recuerdo; que teniendo entre ocho y diez años, mi familia siempre fue muy devota de la Virgen de Guadalupe. Como cada año íbamos a verla, pero especialmente cuando querían agradecerle por algún milagro o intercesión a favor de la familia.

Para visitar la Basílica era toda una preparación, pues llegábamos a Indios Verdes y mi abuelita, mi tía y otro primo nos íbamos caminando hasta el hogar de la Santísima, recorríamos las calles de la GAM, veíamos sus decoraciones, fachadas, construcciones arquitectónicas, rostros nuevos amables, sus lugares de vida...sobre todo eso opinábamos, había comida, pláticas y risas, nos contábamos anécdotas de lo pasado el día anterior y chistes con mi primo.

 

 
Vista aérea del paradero de Indios Verdes en los años noventa. Se aprecian muchos camiones comúnmente llamados "somex" que en su mayoría venían del Estado de México. Hoy por hoy el paradero alberga varias lineas de metrobús, el cablebús y continúa con servicios hacia fuera de la CDMX.
 

 

El recorrido no era para nada cansado sino todo lo contrario, era enriquecedor y de mucha alegría. A mi abuelita nunca le gustaba salir tarde, por eso siempre salíamos al mundo exterior desde las siete de la mañana, pues vivíamos en el Estado de México. Tomábamos la micro hacia Indios Verdes y así comenzaba la aventura.

Cuando llegábamos la Villa, mi abue y mi tía se iban de rodillas hasta el altar de la Virgen, era muy simbólico, pues el amor que le tenían era mucho, yo nunca lo hice pero las acompañaba y si necesitaban algo, les ayudaba, ahora que he crecido lo veo como una muestras de amor muy sincera,humilde, así como de agradecimiento.

Una vez que terminábamos de escuchar la misa subíamos al cerro del Tepeyac o nos quedábamos a ver las otras iglesias; mi favorita siempre fue la Antigua Iglesia de la Virgen por su majestuosidad y porque ahí estaba San Charbel; un santo en quien mi familia creía mucho.

 

Es común ver la imagen de San Charbel lleno de listones. Se dice que la tradición comenzó en la Catedral Maronita de México cuando una feligresa dejó escrita su petición en un el listón que acaba de comprar para que el santo no la olvidara. 


Cuando salíamos de ese lugar, usualmente solíamos ir a la Comercial Mexicana a comprar despensa, un jugo Ades y nos quedábamos en el parque que está cerca de ahí.

Ahora me atrevería a decir que es uno de los recuerdos mas entrañables que tengo de mi familia paterna porque conforme fue pasando el tiempo dejaron de hacerlo, porque nos distanciamos. Es un bello recuerdo de lo que nos constituía como familia y cuando voy solo a pasear por esos lugares, el recuerdo emerge y me hace sentir bien.

 

Así se veía el Parque del Mestizaje, ubicado a un lado de lo que fue la Comercial Mexicana. Ahora dicho espacio fue modificado para ser Edén del Mestizaje y la comer dio paso a un Mega Soriana. 

 

El viaje de los Tlatoanis Mexicas

 
Logo de la estación terminal Indios Verdes. La silueta representa el contorno de las estatuas de los gobernantes mexicas Izcóatl y Ahuizotl. El nombre de "Indios Verdes" se usa para referirse a las dos estatuas de bronce que al oxidarse tomaron un tono verdoso.

 

Las emblemáticas esculturas conocidas como los Indios Verdes, ubicadas actualmente en el norte de la Ciudad de México, representan mucho más que un punto de referencia urbano: son un reflejo de la historia, las tensiones sociales y la identidad cultural del país.

De acuerdo con el contenido del blog, estas figuras de bronce fueron creadas a finales del siglo XIX con la intención de formar parte de la representación de México en una exposición internacional en París. Sin embargo, nunca llegaron a Europa debido a su tamaño y peso, por lo que permanecieron en territorio nacional. Las esculturas representan a dos importantes gobernantes mexicas, generalmente identificados como Itzcóatl y Ahuízotl, lo que les otorga un fuerte valor simbólico vinculado al pasado prehispánico.

Estatuas de los "Indios Verdes" cuando llegaron al norte de la Ciudad de México, custodiando la carretera a Nuevo Laredo 

 

Desde su origen, las piezas estuvieron rodeadas de polémica. Durante el Porfiriato, una época caracterizada por la admiración hacia lo europeo, las esculturas fueron rechazadas por ciertos sectores que las consideraban poco adecuadas para espacios como Paseo de la Reforma. Este rechazo evidenciaba una contradicción profunda: mientras se buscaba construir una identidad nacional, se relegaban las raíces indígenas que precisamente la sustentaban.

A lo largo de los años, las esculturas cambiaron de ubicación en diversas ocasiones, pasando por distintos puntos de la ciudad hasta establecerse finalmente en el Parque del Mestizaje. Este constante traslado les valió el calificativo de “indios nómadas” y reflejó tanto el crecimiento urbano como la falta de reconocimiento hacia estos monumentos en su momento.

Hay un alto porcentaje de mexicanos habremos olvidado los nombres de los emperadores (tlatoanis) aztecas, que por muchos años los supimos de memoria.  Por lo mismo el poder recordar las hazañas de Itzcóatl (o Izcóatl) nos resulta difícil y por lo mismo es necesario  consultar sobre esa gloriosa historia..
A Itzcóatl se le reconoce como el hombre que consolidó la autonomía mexicana. En unión de Netzahualcoyotl, rey poeta de Texcoco y Totoquihuatzin, señor de Tlacopan, forjaron la Triple Alianza, que implicó la unión de fuerzas para acabar con el señorío de Azcapotzalco, que les imponía muy severas cargas tributarias y militares.
El relieve mostrado es obra del escultor mexicano Jesús F. Contreras en 1888 y formó parte, junto con 11 más, de la representación de México en la Exposición Universal de 1889 en Paris. Actualmente se encuentra en el Jardín de la Triple Alianza, en el interior del Museo del Ejército, en Filomeno Mata esquina con Tacuba, Ciudad de México. Allí se exhiben 4 de los relieves mencionados y los otros 8 están en Aguascalientes.  Don Jesús F. Contreras, oriundo de dicho estado, fue un escultor prolífico, tan sólo en el Paseo de la Reforma de la ciudad de México se localizan 20 esculturas en bronce hechas por él. 

 

El nombre “Indios Verdes”, por su parte, surgió de manera popular y no oficial. Hace referencia al tono verdoso que adquirieron las esculturas con el paso del tiempo debido a la oxidación del bronce. Sin embargo, también pone en evidencia el uso de un término con carga despectiva en su contexto original, lo que refuerza las dinámicas de discriminación hacia lo indígena presentes en aquella época.

Hoy en día, lejos del rechazo inicial, los Indios Verdes se han consolidado como un símbolo representativo de la ciudad. No solo dan nombre a una de las zonas más transitadas, sino que también evocan la memoria histórica y las raíces culturales de México. Su permanencia en el imaginario colectivo demuestra cómo los símbolos pueden resignificarse con el tiempo, pasando de ser objeto de crítica a convertirse en emblemas de identidad.

Así, estas esculturas no solo narran la historia de su creación y desplazamiento, sino también la evolución de una sociedad que, poco a poco, ha aprendido a reconocer y valorar su herencia indígena.

En este detalle de una vista aérea obtenida en 1952 por la Cía Mexicana Aerofoto, aparece una parte de la Colonia Lindavista y de la avenida Insurgentes Norte. Aquí se sitúan las ubicaciones de los Indios Verdes, desde 1939 a la fecha:
Sitio 3.-  Acceso norte de la ciudad, viniendo de Laredo, Monterrey o Pachuca, 1939-1979.
Sitio 4.-  Camellones laterales de Insurgentes Norte a la altura de la Estación del Metro, 1979-2005.
Sitio 5.-  Acceso principal al Parque del Mestizaje, 2005 - ?.
 

*Artículo resultado de un extracto de la entrada del blog México Mágico publicado en: 

- http://mexicomaxico.org/IndiosVerdes